Hace un tiempo que me vienen recuerdos de cosas, así de la nada, que no están en ningún lado y que seguramente no le interesan a nadie, pero que se yo, capaz mis nietos un día? No sé. Cuestión que me pintó documentar recuerdos, y la verdad no sé que medio usar, pero vamos a arrancar por éste a ver que onda...
Ayer fué el cumple #50 de Ale, el tipo con el que caminamos la vida desde 1997. Este recuerdo tiene que ver con él.
Yo supongo que sería el verano de 1998 cuando fuimos a trabajar a Villa Gesell. El plan era ir con un grupo de amigos a atender el boliche de fichines del padre de uno de ellos, y laburar ahí por el verano mientras vivíamos en la casa de otro de ellos. Nada salió de esa manera...
Ya no me acuerdo porqué, pero después de haber limpiado a fondo el boliche en preparación para la temporada (tengo un vívido recuerdo de estar parada en una cornisa muy angosta con un balde y un trapo limpiando letras de neón), Ale y yo no trabajamos ahí. Seguramente él se peleó con alguno (o varios) del grupo y eso nos dejó afuera. Esto de ponerse a la gente de culo era una constante en su vida en ese momento, más tarde se calmó.
En la casa sí nos quedamos, pero solos. Yo me puse a buscar trabajo por ahí, y encontré uno atendiendo al público en una tienda de chucherías, por 2 mangos y por muchas horas,. Digamos que alcanzaba para la comida, y el plan era ahorrar para el pasaje de vuelta.
Ale no consiguió. Tampoco buscó demasiado me parece, y eso también sería una constante en su vida.
Cuestión es que me tomaba un bondi a la mañana con la suspensión detonada que saltaba en cada médano, iba a este lugar a atender el mostrador con otras pibas, al mediodía me iba, volvía a atender después de la siesta, y volvía a la casa a la madrugada.
De esos meses, hay 4 recuerdos que tengo muy vívidos:
Un día se rompió la bomba de agua de la casa. No sabíamos como arreglarla, ni teníamos plata para llamar a alguien. O sea, no había agua.
Unos días después le comuniqué a mi jefe que no iba a poder seguir yendo hasta no resolver ese tema, porque no me podía bañar y no se puede atender al público así. El tipo me dijo que podía ir a su casa a bañarme, yo claramente le dije que no pero el tipo insistió, y no sé porqué (la verdad me sentía miserable así sucia, por lo que tenía muchas ganas de bañarme) le terminé diciendo que sí.
El tema es que no tenía como avisarle a Ale (no había celulares y la casa no tenía teléfono), y él me esperaba en la parada todas las noches. Nada, me jugué a hacer rápido y a que Ale iba a entender.
Fui a la casa del tipo (o depto, o hotel, no me acuerdo), me duché rápido, y me fuí.
Obvio llegué tardísimo, y Ale me reputeó en colores. Primero porque obviamente se preocupó, no tenía como comunicarse conmigo, y no sabía que hacer. Y cuando le dije donde estuve, peor. Que cómo voy a ir a la casa de un tipo, y encima a ponerme en bolas voluntariamente (en retrospectiva, tenía razón: el tipo podría haberme hecho cualquier cosa, no sé como fuí tan salame).
Su venganza fué no esperarme más en la parada. Ahora llegaba sola y caminaba hasta la casa sola.
Lo cual nos lleva al segundo recuerdo, que no podría haber ocurrido si Ale me hubiera esperado en la parada...
Una noche ahí en Gesell, en vez de entrar por el frente, me mandé por el fondo de la casa, donde estaba la habitación. Vi que la luz de la habitación estaba encendida pero con las persianas entrecerradas. Entonces, en un movimiento rápido, abrí una hoja de la persiana, acerqué la cada al vidrio de la ventana, y grité para asustarlo.
Y alto bobazo se llevó! El chavón estaba leyendo en la cama un libro de Stephen King, "Salem's Lot". según me dijo después estaba en la parte en que un vampiro se presenta flotando afuera de una ventana!
Cuestión que saltó en la cama con un grito agudo (si, como una nena), y creo que casi lo mato jajajaja.
Otro mini recuerdo de ese viaje: estabamos en la cama (que era de una plaza y estaba contra una pared) y en eso diviso un bicho bolita subiendo lentamente. Hay ciertos bichos que me encantan, y el bicho bolita es uno de ellos. Cuestión que, mientras acerco el dedo índice para señalarlo, digo:
- ay mirá, qué lindo bicho bolí...
(ahí básicamente lo aplasto con el dedo al no medir bien la distancia que tenía hasta el bicho)
- ...ta.
Por ultimo, el día que conocí el mar.
Dice la leyenda que yo ya había ido al mar cuando tenía 2 o 3 años, pero obviamente no me acuerdo.
Cuestión que, cuando ya nos estabamos por volver de ese viaje, finalmente pude ir a la playa. Recuerdo que tenía una pollera larga negra con flores, que me puse en patas, y que fui y vine salticando por la orilla, jugando con el agua que iba y venía, mientras sostenía la pollera recogida con una mano. Verdaderamente feliz, me reía sola y todo. Ale estaba ahí también, sonriente, contento por mi supongo porque para él la playa no era ninguna novedad.
Ale me dijo que cierre los ojos y que extienda la mano. Sentí algo húmedo y que se movía. Cuando abrí los ojos, tenía en la mano un caracol de mar, VIVO. Nunca había visto uno, y nunca volví a ver uno.
En fin. Siempre que vuelvo a poner los pies descalzos en una playa, pienso en ese viaje. Si bien la mayor parte fue de trabajo y disgustos, por lo general me sonrío cuando lo recuerdo. Y Ale es parte.
Bonud track: la noche antes de irnos, caminando por la 3 y ya con los pasajes comprados, gastamos lo que nos sobró en comprar unos anillos. No en plan compromiso ni nada, yo había visto un anillo en una vidriera que me había gustado mucho, y cuando lo fui a comprar vi el otro y se lo quise regalar. Los dos se dañaron:
- años después, estabamos en un club haciendo asado, habían levantado la parrila para acomodar el carbón y se cayó, y una de las patas cayó justo sobre el dedo de Ale donde llevaba el anillo. Sirvió de armadura pero se dobló todo, hubo que romperlo para sacarselo. Lo mandamos a enderezar y cerrar, pero se ve que no quedó bien porque en algún momento se volvió a romper.
- al mío le falta 1 tercio de anillo, la verdad no me acuero qué le pasó pero aún si estuvera entero ya no me entraría.
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