Lunes pasado a la mañana:
Ibamos caminando hacia el colectivo...
lo cual me lleva a la reflexión de que nos pasan muchas cosas mientras vamos hacia algún medio de transporte, pero en otro momento cavilaremos acerca de esto.
Ibamos hacia el colectivo, decía; Daeron de una mano y en la otra la mochila. Un mosquito desubicado se posa en el dorso de la mano en la que tenía la mochila, sin importarle evidentemente el vaivén al caminar, y me empieza a picar (y digo me empieza porque he notado que si uno no los mata, se quedan prendidos un buen rato los muy putos).
Me veo entonces en la disyuntiva de soltar a Daeron, que estaba tironeando para ir a corretear un grupo de palomas del otro lado de la calle, o sacudir la mano con mochila y todo, lo cual no sólo era difícil sino seguramente inútil ya que el mosquito seguía chupando a pesar de estar yo en movimiento.
Entonces freno, le engancho la mano a Daeron en la cinta de mi riñonera, y ya con la mano libre me doy flor de bife en la mano en la que tenía el mosquito (entonces entendí porqué seguía en mi mano: sencillamente no podía despegar por su propio peso, tomando en cuenta el embarre que me quedó ahí hasta que llegué al baño del laburo una hora después).
Daeron (vuelve en sí ante el sonoro "plaf", mira mi mano y me dice): ¿Que era?
Yo: Un mosquito
Daeron: ¿Y cómo se llamaba?
Yo: ????????????
...Porque un nombre, es lo más valioso que uno puede tener...
febrero 15, 2005
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
2 comentarios:
....a todo esto... como se llamaba el mosquito??????????????
Ni idea, pero después de muerto lo apodé "puaaaaaajjjjjjj"
Publicar un comentario