febrero 09, 2005

Todos los gatos van al tren

Otra de Daeron.

Ale (el papá) lo llevaba al jardín en tren. Un día me cuenta Ale que llegando a las vías del tren con el gordo, se encuentran con un gato cerca de las vías, paradito en 2 patas y como apoyado en el alambrado. Se acerca Ale con el gordo (que andaba enloquecido que lo quería tocar) y ve que tenía enganchado el collar en el alambrado. Como supuso que el gato tendría que estar re histerico pobre, antes de intentar desengancharle el collar, lo toca con el pie como para que se descargue en el zapato. Y ahí se da cuenta que el bicho estaba duro como rulo de estatua, evidentemente había muerto ahorcado por el enganche del collar. Como Daeron seguia insistiendo en tocarlo (y no da ni a palos que acaricie un gato muerto, y encima despues pregunte "porque no se mueve?"), Ale le explica que se murió, que se fué al cielo y que no se puede tocar.
Ale me cuenta todo esto cuando llego de trabajar ese día. Como era la primera vez que hablabamos de la muerte con el bebé, para ver cómo lo había tomado el gordo, le pregunto:

Mami: Me dijo papi que hoy vieron un gatito cerca del tren...
Daeron (mientras engullía unas galletitas, sin mirarme siquiera): Si, se murió.
Yo quedo anonadada, interviene Ale y le pregunta:
Ale: ¿Y donde van todos cuando se mueren?
Daeron (breve pausa): Al tren!

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